PAÍS

Argentina acusa a Chile de “vocación expansiva” y enfatiza que “contradice el Tratado de 1984”

Sobre la disputa por la plataforma continental, Felipe Solá, canciller trasandino, dijo que “están en juego 5 mil kilómetros cuadrados que, según la Convemar, son inobjetables y, al mismo tiempo, otros 25 mil kilómetros patrimonio de la humanidad que Chile se apropia”

 

Argentina acusó a Chile de tener una “vocación expansiva” en el marco de la disputa entre ambos países por la plataforma continental que incluyen áreas jurisdiccionales marítimas nacionales desde Punta Puga a Islas Diego Ramírez.

Según indicó este miércoles ante el Senado el canciller trasandino Felipe Solá, el decreto firmado por Chile -que modifica la Carta Náutica N° 8 y especifica los límites nacionales en el mar- provoca que Santiago se adjudique un territorio que pertenece al país vecino, argumentando que dicho aspecto quedó definido en el Tratado de Paz de 1984.

Para Solá, el Gobierno nacional “avanza 5 mil kilómetros cuadrados hacia la plataforma argentina” agregando otros 25 mil kilómetros cuadrados adicionales de fondo marino oceánico, que es patrimonio de la humanidad”.

“La aspiración de Chile contradice el Tratado de Paz de 1984, manifestando una vocación expansiva que la Argentina rechaza”, añadió.

El jefe de la cancillería trasandina enfatizó que la pretensión chilena es contraria al artículo séptimo del señalado tratado, expresando que la zona económica exclusiva nacional “es la que determina el derecho internacional al oeste del límite señalado en el tratado”.

“Lo dice claramente, Chile puede tener zona económica exclusiva al oeste, no al este (…) Chile no se puede proyectar en ninguna de sus ámbitos más allá de los límites acordados. Es decir, tiene derechos al este del meridiano Cabo de Hornos”, complementó.

Asimismo, Solá expresó que, según la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), la zona económica incluye tanto la columna de agua como el lecho y subsuelo marino, pudiendo la nación que tenga derechos explotar sus recursos o delimitar restricciones.

El canciller también criticó que Santiago, entre 1984 y mayo del 2020, “dispuso en diversas situaciones para expresar un desacuerdo. Es decir, tuvo 36 años, pero no hizo planteo alguno que se parezca al actual”.

Finalmente, la autoridad aseveró estar consciente que “debemos negociar” pero que controversias como estas se resuelven “mediante relaciones bilaterales o con un tribunal internacional. No hay otra forma”.

“Están en juego 5 mil kilómetros cuadrados que según la Convemar son inobjetables y, al mismo tiempo, otros 25 mil kilómetros patrimonio de la humanidad que Chile se apropia”, sentenció.

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