PAÍS

Unidades de Cuidados Intensivos al límite: Cinco muertes por COVID cada una hora

En el país, quedan 164 camas para atender a pacientes que estén graves por COVID-19. Las proyecciones menos alentadoras hablan de un pronto colapso en los servicios de urgencia.

 

Desde la llegada del COVID-19 a Chile, nunca hubo tantos pacientes graves internados ni tantas personas jóvenes en las Unidades de Cuidados Intensivos producto del virus.

La situación es dramática y estamos casi al límite de ocupación nacional. Mientras llegan y llegan personas a las urgencias del país, el personal de Salud sólo quiere un descanso, puesto que sus turnos son extensos y sin descanso.

La noche de este domingo, en la Clínica Indisa, no quedaban camas para atender a pacientes graves por coronavirus. Hubo que atender pacientes en los pasillos de urgencia. Y esa realidad se replica en casi todos los servicios a lo largo de Chile.

Sólo en las últimas 24 horas se sumaron más de 5.800 personas a la lista de quienes tienen la enfermedad en Chile. Más de 2.800 están hospitalizados en una UCI. Pacientes que primero llegaron a alguna urgencia, muchos de ellos sin necesitar ventilación mecánica de inmediato, pero que se agravaron rápidamente.

Gran parte de quienes están hospitalizados por COVID-19 están conectados a un ventilador mecánico y de ellos, cerca del 40% , no logra sobrevivir. Hoy, esos pacientes graves que luchan por ganarle al virus tienen —la mayoría— entre 50 y 70 años.

Además, más de la mitad de las camas de Cuidados Intensivos ocupadas se concentran en una región: la Metropolitana.

En la Clínica Dávila, la situación como en otros recintos, es crítica. Por mucho que han ampliado su capacidad de atención, al ritmo en que están llegando los pacientes graves no hay sistema de salud que dé abasto y han visto cómo aumentan los pacientes jóvenes: el 33% de los que se atienden en esta UCI tienen menos de 39 años.

Hay regiones en Chile donde prácticamente no queda espacio para atender a más pacientes y tampoco está la opción de traslado. Clínicas privadas y hospitales han redoblado sus esfuerzos para tener una cama disponible. Aún así no siempre se puede.

En todo Chile quedan 164 camas para atender a pacientes que estén graves por COVID-19. Las proyecciones menos alentadoras hablan de un pronto colapso en los servicios de urgencia. Por eso es tan importante que, a pesar del cansancio, se cumplan las normativas sanitarias. Ello, para cuidarnos entre todos en el momento más oscuro de la pandemia en Chile.

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